Javier Viveros, viceministro de Rediex, compartió en entrevista con Everdem su análisis sobre el impacto de la segunda calificación de grado de inversión obtenida por Paraguay. Subrayó que este reconocimiento internacional es fruto de dos décadas de disciplina fiscal y estabilidad macroeconómica, y que ahora el desafío es transformar ese respaldo en inversiones productivas concretas.

Asimismo, Viveros destacó la importancia de la seguridad jurídica, la estabilidad institucional y la previsibilidad regulatoria como pilares para atraer capital extranjero y consolidar al país como plataforma agroindustrial regional.

Pueden acceder al boletín #71 de Everdem, titulado “Escribir el futuro, con la experiencia del camino recorrido”, con las tendencias en los mercados ganaderos y agricultura aquí, o leer el contenido de la entrevista a continuación:

¿Cuáles son los desafíos que tiene el Gobierno a corto y mediano plazo tras la obtención de la segunda calificación de grado de inversión?

La segunda calificación de grado de inversión, otorgada por Standard & Poor’s y que se suma a la ya obtenida con Moody’s, marca un punto de inflexión para Paraguay. Es un reconocimiento financiero, pero va más allá de eso: es la validación internacional de un modelo de país confiable, previsible y orientado al crecimiento productivo.

Desde la visión del Ministerio de Industria y Comercio y de Rediex (la Red de Inversiones y Exportaciones), el desafío inmediato es convertir este respaldo macroeconómico en una aceleración concreta de inversiones productivas, especialmente en sectores donde Paraguay tiene ventajas estructurales claras, como el agro, la agroindustria y el sector forestal.

En el corto plazo, el foco está en consolidar la seguridad jurídica y la estabilidad institucional como activos estratégicos del país. Para un inversor agroindustrial, la previsibilidad de reglas, la estabilidad tributaria y la coherencia regulatoria son tan importantes como la calidad del suelo o el acceso a mercados. En este marco, el Ministerio de Industria y Comercio trabaja activamente para simplificar y ordenar los marcos regulatorios, articular el trabajo con otras instituciones del Estado y acompañar de manera directa los proyectos de inversión, con el objetivo de que las decisiones de invertir en Paraguay se traduzcan en procesos claros, ágiles y predecibles desde el primer día.

En paralelo, el objetivo central es bajar el crecimiento macro a la economía real mediante la llegada de más proyectos, más empleo formal, más proveedores locales integrados a cadenas de valor regionales y mayor desarrollo territorial. El grado de inversión es una palanca para reducir el costo de capital y facilitar decisiones de inversión de mediano y largo plazo.

A mediano plazo, debemos enfocarnos en escalar infraestructura logística, energética y productiva. Rutas, puertos, hidrovía, energía abundante y competitiva, y conectividad son condiciones clave para que Paraguay pueda consolidarse como plataforma agroindustrial regional, en línea con la hoja de ruta Paraguay 2x, que es la estrategia nacional de crecimiento que busca duplicar el tamaño de la economía en la próxima década.

¿Cuáles fueron los aspectos más relevantes que Paraguay consolidó para recibir esta calificación?

La calificación de grado de inversión es el resultado de casi dos décadas de políticas económicas consistentes. Paraguay consolidó una combinación muy valorada por los mercados internacionales: disciplina fiscal, estabilidad monetaria y crecimiento sostenido.

El manejo responsable de las finanzas públicas, acompañado por reglas fiscales claras y simples, reduce el riesgo país y brinda previsibilidad de largo plazo. A esto se suma una inflación controlada y una política monetaria creíble, que permite planificar inversiones intensivas en capital.

El grado de inversión refleja una madurez institucional de un país democrático, con las reglas económicas que se sostienen más allá de los gobiernos de turno, un diferencial clave frente a otros destinos de inversión de la región.

Pensando en el sector agropecuario, ¿qué efectos o acciones se proyectan a futuro con esta nueva calificación?

Para el sector agropecuario, el grado de inversión implica un cambio de escala. Mejora el acceso a financiamiento internacional y reduce el costo del capital, lo que permite el desarrollo de proyectos más grandes, integrados y tecnológicamente avanzados.

Desde la estrategia Paraguay 2X, el agro se concibe como un sector con oportunidades de aumento de productividad y como una plataforma de industrialización, exportación y generación de valor agregado. La nueva calificación fortalece la atracción de inversión extranjera directa en frigoríficos, plantas industriales, biocombustibles, industrias forestales y de alimentos procesados, sectores que requieren del sector agropecuario como punto de partida.

¿Qué visión a futuro tiene el Gobierno sobre el desarrollo de los agronegocios en Paraguay?

La visión es clara: Paraguay quiere pasar de ser un gran productor a ser un gran transformador de su producción. El agro seguirá siendo el motor, pero con más industria, tecnología y valor agregado generado en el país.

La agenda Paraguay 2x prioriza sectores agroindustriales en que Paraguay puede ser competitivo y ganar aún más espacio en el mercado global, con foco en productos agrícolas tradicionales y no tradicionales como muebles de madera, biocombustibles y alimentos, incorporando sostenibilidad, trazabilidad y estándares internacionales.

Además, nuestro país, gracias a su tierra fértil, tiene el potencial de satisfacer la demanda global con productos agrícolas que aún no generamos a gran escala como ajíes, flores, frutas exóticas y otros productos de nicho.

¿Qué acciones conjuntas con el sector privado pueden potenciar la producción de carne, madera de calidad y otros commodities?

El crecimiento proyectado requiere una alianza estratégica y permanente entre el sector público y el sector privado, tanto a nivel nacional como regional y global. Desde el Ministerio de Industria y Comercio y Rediex, los encuentros con empresarios, inversionistas y actores clave del agro de la región y del mundo son fundamentales para comprender en profundidad sus intereses, necesidades y desafíos, y así continuar ajustando y generando marcos regulatorios y operativos que permitan al sector privado trabajar en Paraguay con previsibilidad y sin obstáculos innecesarios.

En paralelo, se impulsa el desarrollo de infraestructura productiva, la conformación de clústeres agroindustriales y la adopción de estándares internacionales de calidad y sostenibilidad, aprovechando plenamente la oportunidad histórica que abre el grado de inversión. Al mismo tiempo, seguir contando la historia de Paraguay es clave: el país es cada vez más conocido y valorado como destino de inversión, pero aún hay un amplio margen para profundizar su posicionamiento internacional y atraer nuevos proyectos productivos de largo plazo.

 

Fuente: Everdem