El Viceministro de Rediex, Javier Viveros, destacó las oportunidades que podría aprovechar Paraguay con su segundo Grado de Inversión, puntualizando que el país se encuentra en un escenario único para capitalizar de forma más significativa el interés de empresarios extranjeros en el país.
La reciente obtención del segundo Grado de Inversión para Paraguay, esta vez otorgado por Standard & Poor’s, marcó un punto de inflexión en la narrativa con la que el país se presenta ante el mundo. Así lo observó Javier Viveros, Viceministro de la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), quien explicó que la nueva calificación refuerza la credibilidad macroeconómica y transforma de manera concreta el diálogo con potenciales inversionistas.
“Hoy el Grado de Inversión es un sello de calidad que tiene el país. El relato cambió bastante, porque muchas de las preguntas que antes teníamos que responder ahora ya están implícitamente contestadas”, señaló la mencionada autoridad en una nueva edición del Podcast by Forbes.
Así, de acuerdo con Viveros, el impacto es directo y se refleja en la propia llegada del inversionista al país, que lo hace con otra predisposición, con mayor confianza y con un marco de referencia claro sobre reglas de juego, estabilidad y previsibilidad.
El Viceministro puntualizó que ese cambio de percepción es clave para un país que aún lidia con el desconocimiento internacional. Paraguay, admitió, sigue siendo un territorio poco comprendido incluso en la región. Sin embargo, el Grado de Inversión funciona como una credencial inmediata que abre puertas y facilita conversaciones.
“Cuando uno habla de Grado de Inversión, el inversionista tiene otro oído para escuchar”, subrayó, aludiendo a cómo esta calificación simplifica el trabajo de posicionamiento en misiones oficiales.

El diseño de la marca país
Viveros puntualizó que, en el marco del posicionamiento internacional de Paraguay, Rediex estructuró una narrativa de marca país clara y sintética. Bajo el concepto “Energía que conecta”, Paraguay se presenta como un generador de energía eléctrica, productiva y humana.
Por otra parte, la estabilidad macroeconómica aparece como el primer pilar, respaldada por más de dos décadas de continuidad en políticas públicas, independientemente de los cambios de gobierno. A ello se suma la producción sostenible, impulsada por energía renovable, un atributo cada vez más valorado por empresas globales que buscan reducir su huella de carbono.
El tercer componente es el capital humano, que Viveros destaca como uno de los activos más diferenciales del país. “La gente es un pilar súper importante del relato. El paraguayo tiene una capacidad de trabajo y de aprendizaje que sorprende a los inversionistas”, afirmó, citando casos de empresas internacionales que reducen drásticamente los tiempos de capacitación de sus equipos locales.
La proyección de Paraguay
De acuerdo con Viveros, en un contexto regional altamente competitivo, Paraguay no busca medirse por tamaño, sino por posicionamiento estratégico. En ese sentido, la apuesta de la nación se centra en convertirse en un hub productivo del Mercado Común del Sur (Mercosur).
Así, la ubicación geográfica del país, históricamente vista como una desventaja por su condición mediterránea, hoy se resignifica gracias al desarrollo de la hidrovía, la logística y los regímenes de incentivo a la inversión. Por otro lado, herramientas como la maquila, la Ley 60/90, el régimen de bienes de alta tecnología y un sistema impositivo competitivo forman parte del paquete que se presenta al inversor extranjero, para captar aún más su atención.
Además, el mercado paraguayo dejó de ser percibido como marginal y se consolida como una plataforma atractiva para probar operaciones regionales con menores barreras de entrada, según el Viceministro de Rediex. En cuanto al proceso de aterrizaje de una inversión, la mencionada autoridad remarcó que no consiste en un hecho inmediato, pero sí previsible.
En promedio, desde la decisión hasta la puesta en marcha de una planta o empresa transcurren unos 24 meses, tiempo que incluye estudios de factibilidad, trámites administrativos y procesos de instalación. La clave, según Rediex, está en la agilidad relativa del sistema y en la existencia de ventanillas únicas como el Sistema Unificado de Apertura y Cierre de Empresas (SUACE), que simplifican la apertura de empresas y la formalización de inversiones.

La mirada extranjera sobre el país
Para Viveros, Brasil emerge como uno de los principales interesados en materializar los desembarcos de sus inversiones en Paraguay. Sectores como el textil, autopartes, metalurgia y plásticos miran a la nación como una alternativa viable, especialmente en un escenario marcado por cambios tributarios en el país vecino y tensiones comerciales internacionales.
En ese contexto, el Viceministro advierte que Paraguay tiene una oportunidad concreta, pero también desafíos pendientes. Uno de ellos es potenciar el régimen de residencia por inversión.
“Creemos que con un ajuste mínimo de la política pública podemos ampliar este instrumento para atraer no solo emprendedores, sino también inversores que quieran colocar capital en Paraguay”, explicó, adelantando que se trabaja en un decreto del Poder Ejecutivo para ampliar el alcance del sistema, sin necesidad de pasar por el Congreso.
La intención oficial es clara, para Viveros, basándose en actuar rápido para aprovechar la coyuntura. Con el Grado de Inversión como respaldo, una narrativa de marca país consolidada y ajustes finos en las políticas de atracción de capitales, Paraguay busca capitalizar un momento histórico, donde el desafío ya no es solo llamar la atención del mundo, sino ofrecer las herramientas adecuadas para que esa atención se transforme en inversiones concretas y sostenibles en el tiempo.
Fuente: Forbes Paraguay
